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México y la Trampa del Ingreso Medio

18 June 2013 No Comment

Hace algunos años los economistas Indermit Gill del Banco Mundial (BM) y Homi Kharas, de la Brookings Institution acuñaron un concepto que denominaron la trampa del ingreso medio. Muy intuitivamente, los países de ingreso medio son aquellos que se encuentran en el rango entre los 8 mil 500 y 18 mil 500 dólares de ingreso per cápita. México se encuentra actualmente alrededor de los 15 mil  en esa medición. La característica principal de la trampa es que en un principio parece que va a darse una convergencia de los países pobres hacia los ricos, ya que los primeros crecen a ritmos mayores. Sin embargo, de acuerdo a  Gil y Kharas, al empezar a cerrar la brecha del ingreso ocurre una importante desaceleración en el crecimiento y dejan de avanzar al ritmo que lo hacían. Esta desaceleración está asociada al incremento de los costos salariales de los países que caen en la trampa. Al parecer, en algún punto se vuelven demasiado altos para competir en los mercados internacionales con base en mano de obra barata –como lo hacían al inicio– y, al mismo tiempo, enfrentan dificultades para entrar en la parte más compleja de la cadena industrial; la cual requiere productos y servicios intensivos en conocimiento y tecnología.

Si bien esta definición de acuerdo a algunos economistas no pasa la prueba del ácido desde el punto de vista teórico y en algunos análisis empíricos tampoco lo hace muy bien, la intuición general del concepto es interesante. Sobre todo para países como México, que se han despegado de otros –incluso a nivel América Latina– y al mismo tiempo han presentado resistencias para mantener los altos niveles de crecimiento. Justo la queja recurrente en el país los últimos años ha sido la falta de dinamismo en el crecimiento económico, comparado principalmente con otra serie de países que venían detrás y que parecieran haber apretado el paso, así como con otras economías desarrolladas.

Si asumimos que México se encuentra inmerso en la trampa de ingreso medio, este concepto tiene implicaciones muy importantes en varios aspectos y para diversos sectores de la sociedad mexicana. Salir de la trampa del ingreso medio implica, en una forma más general, aceptar que lo que nos trajo aquí no es lo que nos va a llevar al futuro que queremos. Implica, desde el punto de vista de organización industrial, que México requiera cada vez proporcionalmente menos empresas pequeñas y cada vez más empresas más grandes. Por contraintuitivo que parezca, una mayor proporción de empresas grandes implica que hubo más pequeñas y medianas empresas que  fueron exitosas y crecieron. Implica que los políticos son creadores y vendedores de futuros para el país y ven que el éxito de su comunidad es el éxito de su carrera. Implica que son los municipios los impulsores del desarrollo regional del país, que ya no esperan a que la federación les provea de recursos, sino que apoyan actividades que les generan recursos e inversiones privadas para causar el desarrollo desde de lo municipal a lo federal. Implica una sociedad civil que deja la queja, la resignación y se organiza para proveer todo aquello que falta sumando esfuerzos con autoridades de todos los niveles y, en forma más amplia, con la propia ciudadanía. Implica una educación accesible para todos apoyada por la tecnología y un compromiso con la propia educación más que con un sistema educativo. Implica un sistema de justicia práctico en el que el “espíritu de la ley” y la letra de la misma se funden en dos caras de la misma moneda.

Como dice el refrán, “en hombre nuevo, no hay trampa vieja”. Seamos hombres nuevos para un país nuevo.

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